“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” Romanos 8:26.
Este es el ministerio que sostiene en oración a todos los demás, de hecho a todas las necesidades de la iglesia, que es el pueblo de Dios. Interceder es orar a Dios rogando por algo específico. Todos estamos llamados a interceder en oración.
En León de Judá sabemos que la oración es lo que nos da la fuerza para seguir cada día y enfrentarnos a los ataques que el enemigo envía y por eso tenemos sistemas de oraciones: Los Duetos de Oración, El Ayuno de los Sábados, Las Vigilias, Interceder en los servicios, entre otros.
“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” Mateo 18:19.
Hay un poder tremendo en dos personas que se unen para orar, imagine si toda la asamblea o congregación del pueblo de Dios se pone a interceder ¡Dios está llamando a Su pueblo hoy a la oración! ¡La misión de la Iglesia es transformar las vidas de las personas, familias, comunidades, ciudades y naciones, a través de la oración! Solo se necesita un corazón dispuesto y deseoso de ayudar a los demás y no hay mejor ayuda que la que se obtiene por medio de la oración, pues las cosas primero tienen que pasar en el plano espiritual antes de que sucedan en el plano físico.